lunes, 8 de diciembre de 2025

Museo Nacional de Antropología (II)

Paloma en la planta superior del Museo Nacional de Antropología de México dedicada a la Etnografía.

Las salas de Etnografía del Museo Antropológico.

Las 11 salas de la planta primera del museo están dedicadas a la Etnografía: (1) Pueblos Indios, (2) Gran Nayar, (3) Puréecherio, (4) Otopames, (5) Sierra de Puebla, (6) Oaxaca: la región de las nubes, (7) Costa del Golfo: Huasteca y Totonacapán, (8) Mayas de la planicie y Selva, (9) Mayas de las Montañas, (10) El Noroeste. Sierra, desiertos y valles y los (11) Nahuas.

La verdad es que esta parte del museo la vimos deprisa y corriendo porque se acercaba ya la hora de cerrar. No obstante pudimos recrearnos un poco contemplado las máscaras, vestidos, telas, trajes regionales, artesanía y y algunas pinturas y murales de las distintas zonas de Méjico.


Vitrina con máscaras usadas en actos ceremoniosos del estado de Guerrero (s. XX). 


Mari Carmen, Juana y Paloma junto a un "Árbol de la vida" de Miguel Ángel González, Mestizo, Siglo XX, Metepec,
Estado de México. El Árbol de la Vida representa a Adán y Eva y la diversidad indígena y afrodescendiente de México.


Detalle del "Árbol de la vida" de Miguel Ángel González, Mestizo, Siglo XX, Metepec, Estado de México.




jueves, 4 de diciembre de 2025

Museo Nacional de Antropología (I)

 

Paloma y JC posan en el vestíbulo del Auditorio Jaime Torres Bodet en el Museo Nacional de Antropología,
delante del mural "Dualidad" (1964), del artista mejicano Rufino Tamayo, que representa la lucha entre
Quetzalcóat (la serpiente verde) y Tezcatlipoca (el jaguar rojo).


En la guía turística dedicada a la Ciudad de México, de la editorial Anaya, entre los 10 lugares inolvidables de esta mega urbe, el Museo de Antropología ocupa el número dos, después del Zócalo. Esta es la importancia que tiene este museo, uno de los principales atractivos de México, que recibe más de dos millones de visitantes cada año y que es uno de los más importantes museos arqueológicos de América.

En principio la visita al MAN de Ciudad de México no estaba incluida en nuestro viaje, es más, apenas quedaba hueco en todo el programa del circuito para poder acercarnos a él. El último día teníamos programado visitar Teotihuacán por la mañana y la Plaza Mariana y la Basílica de Guadalupe por la tarde, pero gracias a nuestro guía Francisco, pudimos hacer estas dos visitas por la mañana y tener libre la tarde. Después de comer, a la vuelta de Teotihuacán, nuestro autobús, que iba dirección del hotel, nos dejó a algunos de nosotros en el paseo de la Reforma, muy cerquita del Museo, y llevó al resto de la gente al hotel.

Explorando el Museo

El Museo de Antropología de México no se distingue por su monumentalidad, ni por su diseño ultramoderno al estilo "Gerry", más bien es todo lo contrario, pasa desapercibido entre la alameda del bosque de Chapultepec, en el Paseo de la Reforma, y solo cuando te acerques es  cuando sientes como que entras en un sitio privilegiado. Su construcción está configurada en forma de U. Traspasado el vestíbulo de entrada, se pasa a un gran patio interior desde donde se puede acceder a las dos plantas del edificio. En la planta baja se encuentran 12 salas dedicadas a la Arqueología, mientras que en la planta alta hay dispuestas 11 salas dedicadas a la Etnografía. En nuestro caso hicimos la visita juntos Mari Carmen, Juana, Paloma y yo. La entrada nos costó 100 pesos (5 euros) por persona y la adquirimos en una de las máquinas expendedoras que había en el vestíbulo.


Paloma, Juana y Mari Carmen posan en el gran patio central del MNA.

El patio central

Nada más entrar al museo y una vez traspasado el amplio vestíbulo donde está la tienda-librería a la izquierda y un auditorio a la derecha, accedemos a un gran patio central donde destacan, en primer lugar, una enorme columna de bronce en forma de paraguas invertido y a continuación un gran estanque de agua que acoge en su interior la escultura de metal de un caracol, símbolo del viento, en referencia al dios Quetzalcóat. Se trata de un lugar al aire libre apacible, luminoso y refrescante donde los visitantes  aprovechan cualquier momento para relajarse, charlar y descansar.

Paloma y JC bajo la techumbre de la gran columna de once
metros de alto ubicada en el patio central del MNA.

"El Paraguas"

Esta columna, popularmente conocida como "El Paraguas", está considerada como un hito de la arquitectura moderna, dado el peso que debe soportar de su techo. Obra de los hermanos artistas, José y Tomás Chávez Dorado, su construcción se asemeja a una especie de paraguas invertido que, al mismo tiempo, es una fuente circular. El techo que sostiene esta columna tiene forma de pirámide invertida  (4.000 m2). La columna está decorada con relieves en bronce inspirados en los cuatro puntos cardinales que representan algunas de las etapas de la historia de México. Cuando visitamos el museo esta fuente de la columna no estaba en funcionamiento, lo que por otra parte nos permitió acercarnos para ver mejor los detalles de la misma.


Otra perspectiva del patio central del museo con el estanque y "El Paraguas", al fondo.

Dado el poco tiempo del que disponíamos, pues llegamos casi a las cinco de la tarde y cerraban a las seis, decidimos ver las obras más destacadas del Museo que ya tenía anotadas previamente Paloma en su libretita.

Paloma y JC junto a la Piedra del Sol o Calendario Azteca (1469-1481),
en la Sala Mexica del Museo Nacional de Antropología de México.


1. Piedra del Sol o Calendario Azteca. Periodo Posclásico (900-1521 d.C.), basalto, diámetro 358 cm. Mexicas.

Esta pieza, considerada la joya del Museo, fue esculpida durante el reinado de Axayácat (1469-1481), en pleno esplendor de Tenochtitlan, es decir 30 o 40 años antes de que  Hernán Cortes fuese recibido por Moctezuma II. Se trata de una gran escultura que conmemora la era del Quinto Sol. Éste aparece representado en el centro por el rostro de Tonatiuh, alrededor del cual se encuentran cuadretes con los cuatro soles anteriores. Se le denomina también calendario azteca por sus múltiples signos relativos al tema.


Paloma en el Museo de América. En el centro, al fondo, se exhibe una copia de la Piedra del Sol o Calendario Azteca, cuyo original está en el Antropológico de Ciudad de México.

La Piedra del Sol fue descubierta el 27 de diciembre de 1790 durante las obras  de remodelación de  la plaza mayor de la Ciudad de México. Una copia de la misma se exhibe en el Museo de América de Madrid, que visitamos Paloma y yo unos días antes de iniciar el viaje.


Paloma junto a la "Cabeza colosal olmeca", una de las 8 descubiertas en San Lorenzo, cerca de Veracruz.


2. Cabeza colosal olmeca. Preclásico (h. 2250 a.C.-200 d.C.) o Preclásico medio (h. 1200-400 a.C.), basalto, altura 269 cm; ancho 183 cm. Culturas del Golfo.

Los primeros artistas de Mesoamérica fueron los escultores olmecas, creadores de un estilo característico.  Esta cabeza forma parte de un grupo de 8 cabezas colosales descubiertas en la zona de Veracruz más próxima a Tabasco y se conocen como las cabezas colosales de San Lorenzo (Veracruz). Para su construcción utilizaron duras rocas volcánicas como el basalto para crear espectaculares monumentos.


JC y Paloma junto a la escultura Chac Mool que para unos era una deidad y para otros una piedra de sacrificio.


3. Chac Mool. Posclásico (900-1521 d.C.), piedra, altura: 160 cm; largo: 110 cm. Mayas.

Los invasores toltecas hicieron del estratégico asentamiento de Chichén Itzá su nueva capital y de las efigies yacentes denominadas  Chac Mool sus más típicas esculturas. Se trata de una figura humana reclinada, con los codos sobre el suelo y las manos en el abdomen, considerada como la representación de una deidad o una piedra para los sacrificios.


JC y paloma junto a la figura gigante de un guerrero tolteca en traje de gala
conocida como el Atlante de Tula (900-1521 d.C.).


4. Atlante de Tula. Atlante que representa a un guerrero. Periodo Posclásico (900-1521 d.C.), basalto, altura 460 cm; ancho: 99 cm. Toltecas.

Popularmente denominados atlantes, cuatro de estas columnas de piedra fueron halladas en las excavaciones en Tula entre 1941 y 1943. Estaban formadas por cuatro secciones y sostenían el techo de la primera cámara del santuario que coronaba el templo de Quetzalcóatl. Representan a guerreros en traje de gala y una bolsa de copal, símbolo del sacerdocio e indicativa del nexo existente entre guerra y religión.


Vista desde lo alto de la cripta funeraria de Pakal en cuyo interior se puede apreciar la
máscara verde, adornos y objetos mayas encontrados en su interior.


5. Tesoro de la tumba del rey Pakal. Mayas.

Bajando unas escaleras desde la planta baja, nos encontramos con una pequeña galería subterránea acristalada desde donde se puede contemplar una impresionante reconstrucción de la Tumba Real de Pakal, hallada junto al Templo de las Inscripciones de Palenque en 1952. En los pasillos de la galería se muestran en distintas vitrinas acristaladas las máscaras y adornos de piedra verde encontrados en la cripta de Palenque.


Máscara y adornos hallados en la tumba del rey Pakal que
gobernó durante 68 años (615-683 d.C.) en el Palacio de Palenque.


6. Pintura mural de Cacaxtla. Clásico (750-850), pintura al fresco.

Al desaparecer Teotihuacan que llegó a tener en su momento de mayor apogeo más de 100.000 habitantes, surgieron otros núcleos de población en la región central de Mesoamérica. Entre los años 600 y 1250 aparecieron otros centros poblaciones toltecas como Cholula (con la pirámide más grande de América), (Zona de Puebla), Cacáxtla (Zona de Tlaxcala) o Tula (Zona de Hidalgo). Durante este periodo aparecieron los Atlantes que ya vimos anteriormente y sobre todo en Cacaxtla un arte pictórico muy desarrollado. Las representaciones que se muestran en una de las salas del museo impresionan por el colorido de las mismas.


Mari Carmen, Paloma y Juana posan junto a la maqueta policromada de fibra de vidrio que representa a tamaño natural el Templo de Quetzalcóatl de Teotihuacán (h. 400 d.C.)

7. El Templo de Quetzalcóat. Clásico temprano (h. 400 d.C.) fibra de vidrio, maqueta policromada a tamaño natural.

Uno de los edificios más importantes que vimos en Teotihuacan fue el Tempo de Quetzalcóatl del que podemos disfrutar de algunas estancias.  En esta sala se ha reconstruido en fibra de vidrio una maqueta a tamaño natural de todo su exterior. Impresionan las figuras simbólicas en relieve de las serpientes emplumadas y de las serpientes de fuego (verdor/vida versus desiertos cálidos).

Juan Carlos junto a la maqueta policromada de fibra de vidrio que representa a tamaño natural el Templo de Quetzalcóatl de Teotihuacán (h. 400 d.C.) donde se pueden apreciar con más detalle las cabezas de las serpientes y las filigranas que lo adornan.


Detalle de una de las paredes del palacio de Tepantitla, en Teotihuacán, decoradas con figuras y escenas mitológicas.


8. Reproducción del Mural de Tláloc. "El Paraíso de Tláloc", Detalle. Clásico temprano (h. 400 d.C.), pintura al fresco.

En los complejos residenciales de la clase alta o media de la antigua ciudad de Teotihuacán, las paredes interiores estaban decoradas con figuras y escenas muy repetitivas de su mitología de trazos estilizados. La más famosa es esta de "El Paraíso de Tláloc", en el Palacio de Tepantitla, descubierta entre 1942 y 1944.


Juan Carlos en el quicio de entrada a una de las estancias del palacio de Tepantitla (Teotihuacan) con las coloridas pinturas murales aztecas. Teotihuacan fue una de las ciudades precolombinas más significativa por su variada riqueza de pintura mural.


JC y Paloma junto a la escultura de la "Diosa Coatlicue"; del período
Posclásico, hallada en la plaza mayor de México en 1790.
 

9. Diosa Coatlicue. Posclásico (900-1521 d.C.), piedra volcánica. Altura 350 cm; ancho 130cm.

Esta gran escultura de la zona mexica representa la diosa madre, Coatlicue, que fue hallada en 1790 en una excavaciones en la plaza mayor de la Ciudad de México. La parte superior de la escultura, hecha con piedra volcánica,  la forman dos cabezas de serpiente enfrentadas., símbolo de la dualidad. La serpiente se relaciona con la tierra y el inframundo. Los pies de la escultura tienen forma de garras de águila, otro de los seres mitológicos aztecas. El águila representaba principalmente el carácter guerrero, concebido como una misión sagrada, la fuerza, la agresividad, la valentía, el dominio del espacio.

Una de las esculturas expuestas en la sala 5, dedicada a Teotihuacán, es este "Personaje sedente" datado hacia el 400 d.C.






10. Personaje sedente. Clásico temprano (h. 400 d.C.), barro.

La representación de la figura humana fue una de las formas distintivas del antiguo pueblo teotihuacano. Los rostros, tanto los plasmados en barro, como el de la foto del "Personaje sedente", como los esculpidos en piedra, presentan una gran semejanza con el prototipo real de los habitantes de Teotihuacán.


Este "Complejo Muerte", lo componen porun lado, dos esculturas de cráneos de origen teotihuacano y por otro, un disco central que representa al dios de la muerte o señor del mundo inferior; encontrados en Teotihuacán en 1917 y 1963.


11. Mictlantecuhtli, dios de la muerte o señor del mundo inferior. Periodo Clásico temprano (100-200 d.C.), basalto, altura 12,5 cm; ancho: 99 cm; y dos esculturas de cráneos de manufactura teotihuacana.

Nos llamó mucho la atención este conjunto de cráneos que podríamos relacionar fácilmente con las famosas catrinas mejicanas. La cartela ponía que se trata del "Complejo Muerte" compuesto por la escultura central bautizada como "Mictlantecutli", dios de la muerte, es de origen mexica y que fue hallada en la plaza de la Pirámide del Sol, en Teotihuacán, durante unas excavaciones en 1963. Y la otra parte del complejo la forman dos cráneos que la custodian a los lados y que provienen de las excavaciones realizadas en 1917, también en la Pirámide del Sol. Ambas figuras tienen bandas anudadas que denotan un amarre para la muerte o para el sacrificio. La interpretación que dan los estudiosos es que al desaparecer el Sol, en el ocaso, dejaba de iluminar la Tierra y se entraba en el mundo de los muertos hasta que llega el amanecer en que nuevamente el Sol ilumina la Tierra.


Mari Carmen junto a una copia del penacho de Moctezuma II.


12. Reproducción de la corona de plumas de Moctezuma II. Postclásico tardío (h. 1325-1521), plumas de quetzal, joyas, cuentas y cuero.

Las coronas aztecas eran ricamente adornadas con penachos de vistosas plumas de quetzal, oro, cuentas de jade  y cuero. En el Museo se expone una reproducción del que se supone perteneció a Moctezuma II, el octavo y último tlatoani (gobernante) del Imperio azteca, nacido en Tenochtitlán en 1466, que gobernó durante la llegada de Hernán Cortés y la conquista española.

Juana, Juan Carlos y Paloma posando junto a la reproducción de la corona de plumas de Moctezuma II.


A modo de curiosidad hay que decir que el original se encuentra en el Museo Etnológico de Viena (Weltmuseum -Museo del Mundo). Hay muchas versiones sobre cómo llegó esta corona de plumas a Europa. Para unos fue parte de un conjunto de 158 piezas que el rey azteca regaló a Hernán Cortes, en calidad de "visitante de honor", cuando el conquistador español llegó a la capital del imperio azteca en 1519. Otras teorías afirman que "El 10 Julio de 1519, la Junta de Regimiento de la Villa Rica de la Vera Cruz envió por vía marítima una Carta de Relación dirigida a la Reina Doña Juana y a su hijo el emperador Carlos. En este mismo navío se despacharon también “el oro y plata y piedras y plumajes que se ha habido en estas partes nuevamente descubiertas”, se supone que entre ellos viajaba el famoso penacho (Web: Noticonquista).


Vitrina del Museo de América de Madrid con diversos objetos de adorno o ceremoniosos elaborados
mediante el arte plumario característico de las culturas ancestrales de México y Perú.


Según la web del Museo de América de Madrid "Otros objetos de estos primeros envíos, como el famoso Penacho de Moctezuma, no se conservan en España por tres motivos: algunos fueron regalados a las casas reales europeas, otros objetos de metales preciosos fueron fundidos para aprovechar el material y algunos objetos de materiales orgánicos simplemente se degradaron con el tiempo".

Por supuesto que no resistimos ninguno de los cuatro a hacernos una foto con esta obra tan singular. También, como dato curioso, decir que en el Museo de América de Madrid, existe otra fiel reproducción del penacho de Moctezuma.