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| Juan Carlos, Paloma, Cristina, Toñi y Javier con la Pirámide del Sol de Teotihuacán al fondo, una de las más grandes del mundo, que data del año 200 d.C. |
¡Nos prepararemos para algo majestuoso!, la visita a la "Ciudad de los Dioses" y dar un paseo por la majestuosa Calzada de los Muertos de Teotihuacán, entre inmensas pirámides que pertenecieron a una cultura que dominó este sitio a 47 kilómetros de Ciudad de México durante cinco siglos. Hace una mañana esplendida y nuestro guía Francisco nos aconseja protegernos del sol. A esta hora de la mañana el lugar ya está lleno de turistas pero la grandeza de esta colosal urbe hace que los que estamos allí nos sintamos como pequeñas criaturas venidas del futuro.
Teotihuacán fue una de las ciudades más impresionantes del mundo antiguo, pero quedó abandonada hacia el 650 d.C. Sus restos permanecieron ocultos por la vegetación durante más de mil años hasta su descubrimiento en el siglo XIX. De este sitio destacan la Calzada de los Muertos y las monumentales Pirámides del Sol y la Luna. Teotihuacán fue declarada Patrimonio Mundial de la Humanidad por la UNESCO en 1987 (Ref. 414).
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| Ángel, Juana, Paloma, Paco, Mari Carmen, José Luis y Elena en la Calzada de los Muertos de Teotihuacán, con la Pirámide de la Luna al fondo ya repleta de turistas en su primer tramo accesible. |
El acceso a Teotihuacán se puede hacer a través de 5 entradas. Nosotros lo hicimos por la entrada 1, de Ciudad de México, que lleva directamente a la Calzada de los Muertos, una impresionante avenida que cruza todo el yacimiento. Lo primero que nos encontramos es la Ciudadela y una vez que enfilamos la impresionante Calzada divisamos al fondo la Pirámide de la Luna, a la izquierda y junto a ella el Palacio de Quetzalpapálotl y a nuestra derecha la Pirámide del Sol.
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| Desde lo más alto que se puede subir de la Pirámide de la Luna, se aprecia la majestuosidad del yacimiento de Teotihuacán, con la Calzada de los Muertos en el centro |
Algunos subimos los 47 enormes peldaños de la Pirámide de la Luna, hasta el primer cuerpo, después de más de cinco años de restauración en los que no se podía. Aunque es la mitad de altura respecto de la Pirámide del Sol (a esta está prohibido subir), las vistas desde aquí de todo el recinto son espectaculares.
Otra visita que valió la pena hacer fue la del Palacio de Quetzalpapálot donde Francisco nos fue guiando por sus diferentes estancias y donde pudimos quedar sorprendidos por los coloridos murales de sus patios porticados.
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| Colorido Patio de los pilares del palacio de Quetzalpapálotl. |











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